viernes, 29 de mayo de 2015

COMUNICACIÓN NO VERBAL CON INFOGRAFIA

La comunicación no verbal se compone de paralenguaje, kinésica y proxémica.

1.     Paralenguaje: Está relacionado con las señales vocales no verbales. Hace referencia a las forma (cómo se dice algo) y no a lo que se dice, basándose en la impresión que se da al hablar. Los elementos paralingüísticos o vocales acompañan a los elementos verbales y son importantes factores de comunicación: comunican sentimientos, actitudes y personalidad, y dan énfasis y significado.

·        Componentes:

-         Calificativos vocales: El volumen, el tono, la velocidad, las pausas y silencios, etc.
-         Caracterizaciones vocales: reír, llorar, gemir, bostezar, eructar, tragar, etc.
-         Segregados vocales: vocalizaciones como "uh, huh, um, mm, oh.."

2.     Kinésica: Es el estudio de los movimientos corporales o lenguaje del cuerpo. Cada movimiento posee un significado. Los gestos ayudan a conocer mejor las emociones de una persona.

-         Cabeza: La persona que tiene una actitud neutral respecto a lo que está escuchando tiende a posicionar la cabeza hacia arriba. La cabeza inclinada hacia un costado refleja interés y la cabeza inclinada hacia abajo muestra una actitud negativa.
-         Expresión facial: La cara es el principal sistema de señales para demostrar emociones.
-         La mirada: Si la persona que habla se limita a leer sin mirar al auditorio, o a la clase, y la situación se mantiene cierto tiempo, se acaba provocando desinterés.
-         Movimiento de las manos: Se deben tener en cuenta las diferencias culturales en el uso de las manos. Por ejemplo, en Norteamérica Ok se realizaría levantando el pulgar hacia arriba, pero en otra cultura puede ser un insulto.
-         Las palmas de las manos: Mostrar las palmas de las manos al hablar demuestra honestidad y sinceridad.
-         Los brazos: Los brazos cruzados denotan una actitud cerrada y de desacuerdo, y en cambio, los brazos hacia la espalda denotan expresión de superioridad y seguridad.
-         Las piernas: Las piernas cruzadas indican la existencia de una posible actitud defensiva o negativa.

3.     Proxémica: Es el estudio del uso y percepción del espacio social y personal.


Infografía resumen sobre la comunicación no verbal:



jueves, 28 de mayo de 2015

Aquí os dejamos nuestra infografía sobre las barreras de comunicación
 ¡¡¡Esperamos que os guste!!!


INFOGRAFÍA SOBRE LOS ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN VERBAL



Aquí os dejamos la infografía que hemos realizado sobre los elementos de la comunicación verbal:


viernes, 22 de mayo de 2015

ESCUCHA ACTIVA


La escucha activa es una técnica y estrategia específica de la comunicación humana. Basada en el trabajo de Carl Rogers, es utilizada en campos como la enfermería, la psicoterapia y la resolución de conflictos. En 2002, Rost la definió como «un término genérico para definir una serie de comportamientos y actitudes que preparan al receptor a escuchar, a concentrarse en la persona que habla y a proporcionar respuestas (feedback)». Implica asimismo, entre otros aspectos, ofrecer disponibilidad y mostrar interés por la persona que habla. La escucha activa consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido. Se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.




En la escucha activa existen una serie de obstáculos:
  • Propios del ambiente físico:
Cansancio, "ecología de la comunicación" (formas naturales de estar físicamente), distracciones físicas (ruidos...).

  • Propios del área emocional:
Los propios sentimientos (ansiedad, agresividad, temor...), el contagio de las emociones...

  • Propios del área cognitiva o mental:
       Prejuicios morales, culturales, primeras impresiones.
       Ocupaciones de la mente: ocupación del "tiempo libre mental".


Pero aún así existen otros obstáculos más concretos:

  • El obstáculo de la ansiedad, que tiene lugar siempre que el ayudante está preocupado por sí mismo, por cómo es recibido y por cómo tiene que responder y quizá también por el miedo a que otro despierte en él alguna de sus zonas capaces de "sangrar" porque están heridas.

  • El obstáculo de la superficialidad, manifestado sobre todo en la dificultad a pararse en los sentimientos de los demás. Se tiende a generalizar o a huir de los temas más comprometidos a nivel emotivo. No se personaliza la conversación.

  • La tendencia a juzgar, a imponer inmediatamente las propias ideas y decir lo que es justo y lo que no lo es. Es propio de quien dirige su mirada inmediatamente a normas o esquemas personales, a sus ideas religiosas, políticas, éticas, etc., en lugar de centrase en cuanto la otra persona expone.

  • La impaciencia, la impulsividad que lleva a algunos a no permitir que el otro se exprese, termine a su ritmo sus frases.

  • El obstáculo de la pasividad, experimentado por aquellos que tienden a dar siempre la razón al enfermo por el hecho de serlo y faltos por tanto de una capacidad de intervención activa y confrontadora en el momento oportuno.

  • La tendencia a predicar, a proponer en seguida pequeños "sermones" que deberían dar razón de lo que el otro está experimentando, según el propio criterio.


Elementos a evitar en la escucha activa:
  • No distraerse.
  • No interrumpir al que habla. Espera a que la otra persona te dé paso, aunque no estés de acuerdo con lo que dice.
  • No juzgar.
  • No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
  • No rechazar lo que el otro siente (“Eso no es nada”)
  • No contar tu historia cuando el otro necesita hablarte .Recuerda que nadie escarmienta en cabeza ajena. Además, si te está contando algo es para que entiendas su problema y, si cuentas tu historia estaréis centrándoos en la tuya.
  • No contraargumentar (“Me siento mal” – “Y yo también”).
  • Evitar el “síndrome del experto”, es decir, tener la respuesta antes de que el otro cuente todo.
  • No rechazar las emociones que el otro manifiesta. Las emociones son reacciones automáticas que frecuentemente se dan en determinadas circunstancias; pero que no son obligatorias y no las controlamos. Por eso, decir a una persona que no debería sentir lo que siente implica un reproche sobre una conducta sobre la que la persona no tiene control. Hay que tener en cuenta que no está en su mano modificar ese sentimiento.
  • No solucionar el problema. Quien te lo está planteando quiere compartirlo contigo, pero él (ella) es la responsable de solucionarlo. Tú solamente puedes escuchar y dar tu opinión.
  • No des un consejo que no te hayan pedido.
  • No descalifiques cuando des tus opiniones.

Respiración profunda y relajación para hablar en público.

Ejercicios para hablar en público

 Respiración Profunda y Relajación



Para hablar en público y mejorar la voz se recomienda realizar: ejercicios de respiración profunda, ejercicios de relajación y gimnasia articulatoria.


Ejercicios de respiración profunda
1. Aspirar aire en forma lenta y continua, contando mentalmente 1-2-3-4, siendo cada tiempo el valor aproximado de un segundo.
2. Retener el aire en los pulmones por un segundo o un tiempo.
3. Espiración lenta del aire; contando mentalmente 1-2-3-4, siendo cada tiempo el valor aproximado de un segundo.
4. Aguantar un segundo o un tiempo con los pulmones vacíos.
5. Repetir el ciclo 5 veces.
6. Descansar y volver a practicar.
Con estos ejercicios se podrá automatizar el movimiento respiratorio y facilitará la expresión oral.




Ejercicios de relajación
1. Sentarse o recostarse en un lugar cómodo, con poca luz.
2. Realizar ejercicios de respiración profunda y diafragmática.
3. Mentalizar una imagen positiva de uno mismo y de nuestro cuerpo.
4. Escuchar música tranquila.
5. Para descansar: recostarse, apoyar las piernas en un sitio más alto que la cabeza y escuchar música tranquila y relajante.






Otras claves para aprender a hablar en público sin miedo.

Hay herramientas sencillas para evitar los nervios cuando uno va a hablar en público, ya sea en una ponencia, en un examen, en una presentación, en la comunidad de vecinos, en una reunión o en una boda.
Todos alguna vez en nuestra vida tenemos que hablar en público, así que lo vamos a hacer es aprendernos y tener en cuenta estas claves que nos van a sacar de muchos apuros. 

1.       Piensa: ¿A qué le tienes miedo?

¿A hacer el ridículo, a que se rían de ti, a tartamudear, a perder prestigio profesional? Son cosas que nunca pasan. ¿A cuántas personas conoces a las que hayan despedido de su empresa por no hablar bien en público?
Si tu miedo es a quedarte en blanco, lleva notas, si es a que no te funcionen los medios audiovisuales, lleva un plan B, es decir, si se trata de cosas que realmente pueden pasar, toma las medidas necesarias para reducir esa posibilidad al mínimo.

2.       Gánate a la audiencia con una buena introducción

Los primeros segundos son muy importantes para causar una buena impresión:
  • Preséntate para hablar en público (si no lo ha hecho ya otra persona) con un par de frases que te sepas de memoria.
  • Busca una frase o cita ingeniosa que tenga que ver con el tema: así rompes el hielo y consigues la atención de todos.
  • Si no te sientes capaz, puedes utilizar un video como introducción, así los primeros minutos no tienes que hablar y tus nervios se irán calmando sin que te des cuenta.
La introducción, elijas la modalidad que elijas, tendrás que ensayarla un montón de veces, es la mejor forma de que salga bien.

3.       Cuanto mejor te lo sepas, menos nervios tendrás

Si es un tema que dominas, mejor.
Además, ensaya y visualízate haciendo la charla. La visualización, según estudios realizados con deportistas funciona, en gran medida, como el entrenamiento.

4.       Si te da un ataque de pánico en medio de charla

Respira, mira tus notas, bebe agua y sonríe.
Luego retoma tu charla a un ritmo lento. Verás como en seguida todo vuelve a fluir.

5.       “Antes muerta que sencilla”

No digas frases del tipo: “Ay qué nervioso estoy” (ni siquiera cuando llames a la radio) o “Me he perdido” o “Me he equivocado”. ¡No! Si te pierdes, te equivocas o estás nervioso, te lo callas, es muy probable que un porcentaje altísimo de la audiencia no se haya dado ni cuenta, ¡no se lo hagas notar tú!

6.       Engáñate a ti mismo. ¡Funciona!

La audiencia no suele notar los nervios del ponente, o los nota mucho menos que él mismo, por tanto: olvídate de ellos, haz como si no existieran. Parecerá una tontería pero es el mejor remedio contra los nervios. ¿Que te tiembla la voz? Ni caso, ya se pasará. ¿También te tiemblan las manos? Las colocas un rato en la espalda y sigues como si nada. Piensa que no estás nervioso, solo estás PREPARADO, con la adrenalina suficiente para que salga todo rodado.

7.       Y pase lo que pase, ¡sonríe!

Piensa que la gente está ahí porque le interesa el tema, por lo que, aunque estés algo nervioso no les va a importar si lo que dices es interesante, así que por favor ¡sonríe! Somos mucho más benevolentes con una persona que sonríe.
A hablar en público se aprende hablando en público, por eso, cada vez que tienes que hacerlo, es una oportunidad para mejorar. ¡Aprovéchala!

La retroalimentación